Las canciones que sonaban en los buses de madrugada mientras media Latinoamérica intentaba olvidar a alguien
Mucho antes de que existieran Spotify, los algoritmos o los teléfonos inteligentes, una generación encontró refugio en las baladas que sonaban en las radios nocturnas. Esta es la historia de cómo una banda sonora terminó convirtiéndose en la memoria sentimental de un continente. Eran las 12:43 de la madrugada El autobús avanzaba lentamente bajo una lluvia fina que parecía no tener prisa. Las calles estaban casi vacías. Los semáforos cambiaban de color para nadie. En la parte trasera, un joven apoyaba la frente contra el vidrio empañado mientras veía desfilar las luces anaranjadas de la ciudad como si cada una iluminara un recuerdo distinto. El conductor apenas hablaba. A su lado, una pequeña radio, sujeta con cinta adhesiva para que no vibrara con los baches, dejaba escapar una balada romántica. El sonido no era perfecto. Había un leve siseo, una ligera distorsión y, de vez en cuando, la señal se debilitaba. Pero nada de eso importaba. Durante cuatro minutos, el autobús dejó de se...